Los orígenes de la población se remontan a la época de la ocupación romana, con varios restos en los alrededores. La primera vez que aparece el nombre de Torre de Juan Abades en 1243, al ser reclamada por el Concejo de Alcaraz y adjudicada a la Orden de Santiago. En esa época era la 3ª cabeza del Campo de Montiel y un término de 110.718 Has. de las que aún conserva 39.813, después de independizarse sus aldeas: Torrenueva, Villamanrique y Castellar de Santiago y una parte considerable segregada en favor de Valdepeñas. El nombre del pueblo se debe a un alcaide que hubo en su antigua fortaleza que se llamaba Juan Abad. En 1273 el rey Alfonso X el Sabio dio a la Villa Privilegios y dictado de Lealtad con uso de armas y el escudo actual.
Merece destacar la relación de D. Francisco de Quevedo y este municipio. La relación se remonta a 1566 cuando Torre de Juan Abad quedó sujeta a la jurisdicción de Vva. de los Infantes. Para eximirse de la misma se vio obligada a hipotecar sus "Propios", que fueron adquiridos por cuatro censualistas, uno de los cuales era Maria de Santibáñez, madre del genial escritor. Después de muchos avatares y "pleitos" con Quevedo, éste permutó los censos por la propiedad directa de los bienes propios, pasándose a intitularse "Señor de la Villa de Torre de Juan Abad". En la localidad, aparte de escribir numerosas obras despachó muchos asuntos de estado, recibiendo a personajes muy influyentes, incluido el rey Felipe IV que pernoctó en su casa.
La Casa de Francisco de Quevedo se convertirá en breve plazo de tiempo en Casa Museo, donde se expondrán permanentemente objetos y manuscritos del escritor, además, será Casa de Cultura con otras exposiciones, representaciones, conferencias y diversas actividades relacionadas con la formación, el ocio y la cultura.
Iglesia Parroquial, construida a finales del S. XV y principios del XVI. Estilo renacentista, planta de cruz de brazos cortos, de una nave y crucero abovedado. En el exterior dos pórticos de entrada, el del Sur portada grecorromana renacentista, y el norte con arco conopial. En el interior hay varios retablos de gran belleza, el Mayor es Manierista, en madera dorada, obra de Francisco Cano, Tiene tres calles, tres cuerpos centrales y dos laterales, con alternancia de frontones curvos y laterales. Su parte superior tiene un rico artesonado de madera tallada y decorada. Hay un órgano del S. XVIII, con trompetería horizontal y diecinueve registros, con caja de madera de ébano, dorada y policromada.
Plaza del Parador, presidida por una estatua de D. Francisco de Quevedo, obra de Joaquín García Donaire. En la Plaza se encuentra el antiguo mesón-posada y la Casa solariega donde se cometió el famoso "robo de D. Juan", cuyo botín ascendió a nueve mulas cargadas de oro.
Plaza Pública, trazado del S. XVIII donde se encuentra la Casa Consistorial, edificio moderno rematado con una torre neo mudéjar que alberga el reloj CANSECO, que lleva funcionando desde 1866. El edificio más representativo de la Plaza es la Casa de la Tercia, donde se guardaba el pan de la mesa maestral. Es un edificio de piedra labrada con el escudo de Carlos V esculpido en piedra. Tiene un bello soporte con cinco arcos, apoyados sobre pilares cuadrados.
Ermita de Nuestra Señora de la Vega, situada a cuatro Km. de la población, fue construida en el S. XIII por los templarios para proteger a los peregrinos que viajaban a los Santos Lugares. Es un edifiio de tres naves, rodeado de un claustro cubierto sobre columnas, con un anexo, antigua plaza de toros. En la cúpula de su Altar Mayor aparece una inscripción en latín que dice "Por los templarios construido. Ya la pasión lo destruyó en 1310. La verdadera piedad floreciente lo restituyó, reedificó y aumentó en 1644" Especial atención merece su portada renacentista y sus bellísimas cardinas góticas labradas en piedra. En un lateral apareció una pidra de alabastro tallada, con caracteres de árabe cúfico que aún no ha sido traducida.